Mi poema favorito: “Nocturno a Rosario”

Esta poesia que a continuacion les escribire es obra de Manuel Acuña, un poeta que se suicido a los 24 años (1849-1873) a consecuencia de que su gran amor hacia Rosario de la Peña era imposible, puesto que ella era casada, le escribio muchas poesias hermosas, aunque bueno el Nocturno a Rosario es creo yo su obra maestra.
 
Yo conosco esta poesia desde muy peque, a mi mamá le gusta la poesia y bueno tenia libros y libros y en casi todos venia este poema, y desde siempre me ha gustado exageradamente, por hay hay alguna estrfa que no me gusta, peor al irlo eyendo, como que uno se puede compenetrar un poco en el sentimiento del escritor, como que uno puede entenderlo, comprenderlo, es mas uno podria ya suponer que el suicidio hiba a ser una opcion.
Pues bien a fin d ecuentas el amor es hermoso, es lo mas grande que puede haer en el mundo… mas tambien lo mas triste y asi como puede provocar una felicidad infinita tambien provoca tremendas decepciones y tristezas que conllevan a tragedias, como paso con la vida de Manuel Acuña… de no haber conocido a Rosario quizas hubiera vivido muchos años mas, quizas hubiera encontrado el amor verdadero, pero seguramente no hubiera escrito los poemas que lo han inmortalizado despues d ela muerte… grandes poemas, palabras inmortales, de un amor inmortal… de un simple mortal.
 

Nocturno a Rosario

                I

¡Pues bien! yo necesito
decirte que te adoro
decirte que te quiero
con todo el corazón;
que es mucho lo que sufro,
que es mucho lo que lloro,
que ya no puedo tanto
al grito que te imploro,
te imploro y te hablo en nombre
de mi última ilusión.

               II

Yo quiero que tu sepas
que ya hace muchos días
estoy enfermo y pálido
de tanto no dormir;
que ya se han muerto todas
las esperanzas mías,
que están mis noches negras,
tan negras y sombrías,
que ya no sé ni dónde
se alzaba el porvenir.

                 III

De noche, cuando pongo
mis sienes en la almohada
y hacia otro mundo quiero
mi espíritu volver,
camino mucho, mucho,
y al fin de la jornada
las formas de mi madre
se pierden en la nada
y tú de nuevo vuelves
en mi alma a aparecer.

                 IV

Comprendo que tus besos
jamás han de ser míos,
comprendo que en tus ojos
no me he de ver jamás,
y te amo y en mis locos
y ardientes desvaríos
bendigo tus desdenes,
adoro tus desvíos,
y en vez de amarte menos
te quiero mucho más.

              V

A veces pienso en darte
mi eterna despedida,
borrarte en mis recuerdos
y hundirte en mi pasión
mas si es en vano todo
y el alma no te olvida,
¿Qué quieres tú que yo haga,
pedazo de mi vida?
¿Qué quieres tu que yo haga
con este corazón?

             VI

Y luego que ya estaba
concluído tu santuario,
tu lámpara encendida,
tu velo en el altar;
el sol de la mañana
detrás del campanario,
chispeando las antorchas,
humeando el incensario,
y abierta alla a lo lejos
la puerta del hogar…

               VII

¡Qué hermoso hubiera sido
vivir bajo aquel techo,
los dos unidos siempre
y amándonos los dos;
tú siempre enamorada,
yo siempre satisfecho,
los dos una sola alma,
los dos un solo pecho,
y en medio de nosotros
mi madre como un Dios!

               VIII

¡Figúrate qué hermosas
las horas de esa vida!
¡Qué dulce y bello el viaje
por una tierra así!
Y yo soñaba en eso,
mi santa prometida;
y al delirar en ello
con alma estremecida,
pensaba yo en ser bueno
por tí, no mas por ti.

                  IX

¡Bien sabe Dios que ese era
mi mas hermoso sueño,
mi afán y mi esperanza,
mi dicha y mi placer;
bien sabe Dios que en nada
cifraba yo mi empeño,
sino en amarte mucho
bajo el hogar risueño
que me envolvió en sus besos
cuando me vio nacer!

               X

Esa era mi esperanza…
mas ya que a sus fulgores
se opone el hondo abismo
que existe entre los dos,
¡Adiós por la vez última,
amor de mis amores;
la luz de mis tinieblas,
la esencia de mis flores;
mi lira de poeta,
mi juventud, adiós!

                       Manuel Acuña

A mi me fascina y pensar que ya han pasado mas de 100 años de que fueran escritas estas palabras…

 

He aqui las imagenes de Manuel Acuña y de Rosario de la Peña…

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